Rutas nocturnas autoguiadas para el barrio Gòtic y Casc Antic
Te proponemos descubrir Ciutat Vella de una manera diferente: a tu ritmo, cuando quieras y bajo una luz especial. Con las nuevas iluminaciones que acompañarán a las calles del Gòtic y del Casc Antic durante el invierno.
Estas rutas nocturnas autoguiadas recorren algunas de las callejuelas más emblemáticas y menos transitadas del centro histórico, invitando a pasear sin prisas ya redescubrir plazas, pasajes y algunas de las calles comerciales cargadas de historia. A través del mapa y descripción del recorrido, cualquier persona puede seguir el itinerario libremente y disfrutar de la atmósfera única que ofrece la iluminación nocturna excepcional durante el horario de invierno.
Una propuesta abierta y accesible para vivir Ciutat Vella con una mirada nueva, tanto para vecinos como para visitantes.
Recorrido alternativo
1. Carrer de Montsió
2. Carrer de Magdalenes
3. Montjuïc del Bisbe
4. Sant Felip Neri
5. Sant Domènec del Call
6. Sant Honorat
7. Marlet
8. Fruita
9. Arc Sant Ramon del Call
10. Avinyó
11. Mercè
12. Ample
13. Colom
14. Passatge Madoz
15. Plaça Reial
16. Vidre
17. Estruc
18. Moles
19. Montcada
20. Vidrieria
21. Rere Palau
22. Flassaders
23. Pla de Palau
24. Pg. Isabel II
25. Llauder
26. Reina Cristina
27. Bòria
28. Corders
29. Carders
30. Sant Pere més Baix
Calles con Historia
Calle Ample (entre Fusteria y Avinyó)
Caminar hoy por la calle Ample es recorrer la antigua arteria del lujo de la Barcelona bajomedieval y moderna. Su nombre responde a una necesidad logística, un documento real del año 1203 estipulaba que se debía dejar un espacio suficiente para el tráfico de las pesadas piedras de molino que bajaban desde las canteras de Montjuïc hasta el puerto. La anchura de la calle facilitaba el transporte de mercancías e, incluso, de la celebración de carreras de caballos.
La calle Ample fue el escenario donde la nobleza barcelonesa decidió lucir su poder y, durante siglos, se mantuvo como el sitio más distinguido de la ciudad. Si nos situamos en la plaza del Duque de Medinaceli, precisamente en el número 2, se levantaba el imponente palacio de los Queralt (condes de Santa Coloma). Hoy, dónde antes se cerraban pactos entre apellidos, está el Registro Civil. En el número 28, la fachada monumental nos indica la presencia de la casa de la familia Gualbes (conocido más tarde como Palau Sessa-Larrard). Su distinción era tan absoluta que servía de alojamiento para reyes y príncipes (como el emperador Carlos V o los Reyes Católicos) en sus visitas oficiales, puesto que se consideraba la residencia más lujosa y segura de la Barcelona del siglo XVI. Caminar por ahí es imaginar un pasado donde apellidos como los Cardona o los Montcada resonaban en cada portal. XVI. Caminar per aquí és imaginar un passat on cognoms com els Cardona o els Montcada ressonaven a cada portal.
En esta calle se puede ver el esplendor de la Basílica de la Virgen de la Merced (1765) templo barroco que custodia a la patrona de Barcelona. Existe un detalle singular: en su fachada lateral se encuentra la portalada gótico-renacentista de la antigua Iglesia de Sant Miquel, que fue trasladada piedra a piedra en 1869 desde la plaza de Sant Miquel, para salvarla del derribo de la parroquia original.
El carácter señorial pervivió hasta el siglo XIX, cuando la nueva burguesía empezó a reformar a los antiguos palacios con una sobriedad neoclásica que todavía hoy podemos admirar. Pero la vida de la calle Ample también se escribe gracias a sus comercios históricos. En el número 21 se encuentra La Lionesa, tienda de comestibles fundada en 1907 que conserva intacta su decoración de principios del siglo XX y sigue especializada en vinos, cavas y licores de calidad. Un poco más allá, en el número 35, se encuentra el local del mítico New Phono, fundado en 1906, uno de los grandes templos musicales de Barcelona, pionero en la venta de gramófonos, radios y discos.
Calle Mercè (entre Fusteria y Simó Oller)
Para entender el alma de la calle hay que recordar que, hasta el derribo de la muralla de mar en 1881, Mediterráneo latía a pocos metros de aquí. Su nombre responde a la presencia del orden mercedario, establecido en este sector desde el siglo XIII para redimir a los cautivos. Esta misión culminó con la construcción de la actual Basílica de la Merced (1765-1775). La leyenda popular explica que la Virgen María, actual patrona de la ciudad, desde la cúpula, guiaba a los marineros en noches de tormenta con un resplandor sobrenatural. Era tradición que los supervivientes de un naufragio entraran descalzos por esta calle para agradecer su salvación a la Virgen.
En la ciudad medieval y moderna, el vínculo con el mar en esta calle estaba muy presente gracias a los gremios vinculados a la pesca ya las mercancías. De ese ecosistema, en el siglo XX se pusieron de moda las antiguas tabernas, con barras de mármol, serrín en el suelo y botas a vino a granel. Uno de los que sobrevive es el célebre Bar La Plata (fundado en 1945); el establecimiento ocupa el lugar de las antiguas tabernas de pescadores, manteniendo viva la esencia del barrio.
Al avanzar por la calle, la arquitectura revela una ciudad que se modernizaba al ritmo de su burguesía comercial y muchos antiguos palacios góticos se transformaron en casas de pisos señoriales durante el siglo XIX. Precisamente, en la esquina con el paseo de Colón se puede ver un edificio conocido como la Casa de Cervantes donde, según la tradición, vivió padre de Don Quijote en su estancia en Barcelona.
Calle Avinyó (entre Ferran y c. Mercè)
El nombre proviene de la familia Avinyó, un linaje que estableció aquí su residencia en el siglo XIV. Su trazado, paralelo a la antigua muralla, definió el carácter de una vía que servía de pasarela entre el centro político y el sector marítimo. Esta riqueza histórica nace en el subsuelo: en el número 15 encontramos la Domus Avinyó, una casa romana del siglo I que conserva pinturas murales de calidad excepcional. También se erigió aquí el Palacio Real Menor, antigua sede de los Templarios; actualmente sobrevive una parte integrada en el Palacio de la Condesa de Sobradiel (n.º 56). De aquella época resuena la leyenda de pasadizos secretos que llegaban hasta la arena de la playa, por donde los caballeros trasladaban sus tesoros en noches de tormenta.
L’elegància aristocràtica de la via es va consolidar durant el segle XIX. En aquesta mateixa època, el número 56 va esdevenir un focus de cultura catalana com a llar de Frederic Soler «Pitarra», el dramaturg que va modernitzar el teatre popular i la figura del qual és recordada amb una placa al portal. Aquesta tradició vinculada a la creació es va refermar amb la instal·lació de l’Escola d’Arts Aplicades i Oficis Artístics de la Llotja. al número 5-11. Anteriorment, l’edifici havia estat el Casino Mercantil o Borsí; fins al 1915 va ser temple de les finances barcelonines i precisament qui presideix l’entrada és l’escultura d’Hermes, missatger dels déus, protector de viatgers i comerciants
Pero la calle Avinyó también esconde un lado oculto que marcó un punto de inflexión en la historia del arte moderno. En el número 44 se ubicaba el burdel Ca la Mercè, el espacio donde Pablo Picasso encontró la inspiración para pintar el famoso cuadro titulado por el crítico y poeta francés André Salmon Les Demoiselles d’Avignon. Pese a la confusión con la ciudad francesa, la obra inmortaliza a las mujeres de este establecimiento, rompiendo con la tradición pictórica y abriendo la puerta al cubismo desde un rincón de Barcelona.
Esta memoria de contrastes se completa con comercios como La Manual Alpargatera (n.º 7), referente de la artesanía tradicional desde 1941.
Calle Colom
Entrar al carrer de Colom és travessar el portal que connecta la Rambla amb la Plaça Reial. Va néixer l’any 1848 sobre el solar de l’antic Convent de Santa Madrona, com a part del projecte d’urbanització de Francesc Daniel Molina. Tal com explica Víctor Balaguer a Las calles de Barcelona (1865) el seu nom és un homenatge a Cristòfor Colom, fruit d’una proposta original que pretenia dedicar tots els accessos de la plaça als «conqueridors» d’Amèrica: els altres carrers s’havien de dir Hernán Cortés i Pizarro. Tanmateix, la idea no va quallar i la ciutat va acabar mantenint els noms tradicionals (com el carrer del Vidre o de la Lleona) o dedicant-los a polítics del moment, com el carrer de Madoz.
La calle fue concebida como una entrada noble y porticada que trasladaba la armonía neoclásica de la plaza hasta la Rambla. Arquitectónicamente se define por la uniformidad de sus soportales y arcadas, siguiendo el modelo de los grandes bulevares europeos de la época. Actualmente es un espacio de intenso tránsito, con un tejido comercial orientado al turismo. La nueva iluminación permite resaltar las fachadas y la piedra de las arcadas por encima de los rótulos modernos, recuperando el carácter monumental de esta entrada al corazón del Gótico.
Pasaje Madoz
El pasaje de Madoz es una de las arterias que conecta el dinamismo comercial de la calle Ferran con la armonía neoclásica de la Plaza Real. En el proyecto original de 1848 del arquitecto Francesc Daniel Molina, estaba previsto dedicar este acceso al conquistador Hernán Cortés, siguiendo una voluntad inicial de homenaje a la expansión colonial. Sin embargo, las corrientes progresistas acabaron imponiendo el nombre de Pascual Madoz, político y gobernador civil de Barcelona. Madoz fue responsable de dos acciones que transformaron la ciudad: la Ley de Desamortización de 1855, que permitió expropiar terrenos de órdenes religiosas, como el convento que ocupaba este solar, y la firma definitiva de la orden para el derribo de las murallas medievales en 1854.
Antiguamente, el suelo del pasaje y de la plaza formaba parte del convento de Santa Madrona de los Capuchinos. Tras diversas ubicaciones en Barcelona, la comunidad se instaló aquí en 1718, después de que Felipe V les cediera el llamado Huerto del Vidre como compensación por la destrucción de su anterior convento durante el asedio de 1714. La iglesia del recinto daba directamente a la Rambla, pero su derribo tras la exclaustración de 1835 dejó un vacío que despertó proyectos ambiciosos. Antes del diseño actual, se llegó a especular con la construcción de galerías acristaladas que habrían sido las primeras de Europa, adelantándose casi veinte años a las célebres galerías Vittorio Emanuele de Milán.
La arquitectura final sigue un patrón academicista, organizado en dos extremos cubiertos por soportales y un tramo central a cielo abierto. Los pórticos se apoyan sobre pilares rectangulares y arcos formeros que sostienen una bóveda de cañón, de la que aún cuelgan faroles tradicionales de la época.
Calle del Vidre
Calle Sant Pere Més Baix (entre Via Laietana y Jaume Giralt)
Plaza Real
Calle d’Estruc
Calle de les Moles
Calle de Montcada
Calle Vidrieria
Calle Rere Palau
Calle Flassaders
Porxos Pla de Palau
Porches Pg. Isabel II
Calle Llauder
Calle Reina Cristina
Calle Montjuïc del Bisbe
Calle Sant Felip Neri
Calle Salomó ben Adret (antiguo Sant Domènec del Call)
Calle de Sant Honorat
Calle de Marlet
Calle de la Fruita
Calle Arc de Sant Ramon del Call
Calle de la Bòria
Calle dels Corders
Calle dels Corders
Carrer Carders
Calle Carders
Calle de Montsió
Calle de Montsió
Calle de les Magdalenes
Calle de les Magdalenes
Redescubriendo ciutat vella
Rutas que redescubren establecimientos emblemáticos con valor histórico y/o patrimonial del distrito de Ciutat Vella.
Con el apoyo de:
Rutas
Enlaces
TELÉFONO
681 947 470
DIRECCIÓN
Av. de l'Estatut 1-13 (La Clota Cotreball)
08035 Barcelona